martes, 15 de enero de 2008
Muchas personas atribuyen su éxito en la vida a la influencia de alguien respetable que constantemente reconocía sus méritos y les expresaba su confianza en que llegarían a ser algo más que de lo que eran en esos momentos.
.Quizá la cosa más amable que puedas hacer por tu prójimo es decirle: «Confío en ti. Sé que puedes hacerlo».

La cuarta fuente son las expectativas que tienes de ti mismo. Lo notable de las expectativas es que puedes fabricarte las tuyas propias. Puedes crearte tu propio aparato mental, tu forma peculiar de abordar el mundo, así como esperar lo mejor de ti en cada coyuntura. Tus propias expectativas son en sí mismas lo suficientemente poderosas como para neutralizar cualquier otra expectativa negativa que alguien pudiera tener de ti. Puedes crear a tu alrededor un campo de energía mental positiva si esperas con fervor sacar algo en limpio de cada situación.

Imagínate que vas todo el día de un lado para otro creyendo que algo bueno te va a suceder. Piensa cuánto más positivo, optimista y jovial serías si estuvieses absolutamente convencido de que todo se conjura para hacerte feliz y exitoso.

Nunca podrás elevarte por encima de lo que marquen las expectativas que tengas de ti mismo. Puesto que esas expectativas están completamente bajo tu control, asegúrate que sean coherentes con lo que quieras que suceda. Espera siempre lo mejor de ti.

Cuando empieces a trabajar de modo consciente con esta ley mental, te harás para siempre con un poder que es prácticamente ilimitado. La fuerza de las expectativas positivas puede cambiar por sí sola tu personalidad y el signo de tu vida.

Publicado por Desconocido @ 18:28
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios